El millonario volvió temprano y descubrió las marcas que la madrastra
escondía bajo el uniforme, la mancha de sangre en la manga del uniforme escolar
de Valeria [música] Sánchez, niña de 7 años, estudiante de segundo grado en
colegio Montesori de élite, que cobraba 350,000 [música] pesos anuales de colegiatura.

hija de Andrés Sánchez, quien era dueño de cadena de concesionarios de autos de
lujo, valuada en 12,000 millones de pesos, [música] no era grande, apenas del tamaño de
moneda de 5 [música] pesos. Pequeña, fácil de perder si no estabas mirando
directamente, pero Andrés estaba mirando directamente porque había llegado a casa
a las 2:47 pm del jueves 26 de octubre.
5 hor1 minutos antes [música] de su hora usual de llegada de 80 pm en día cuando
supuestamente tenía reunión crucial [música] con inversionistas japoneses que duraría hasta 7:30 pm, pero que
había sido cancelada a último minuto [música] cuando uno de inversionistas principales había tenido emergencia
médica y vuelo de regreso a Tokio [música] había sido reservado inmediatamente.
Entonces, Andrés había decidido en decisión completamente [música] espontánea del tipo que raramente tomaba
porque era hombre de rutinas estrictas, de horarios predecibles, de vida
perfectamente organizada, donde cada minuto estaba [música] contabilizado ir
a casa temprano y sorprender a Valeria, [música] quizás recogerla de escuela él
mismo en lugar de dejar que chóer la recogiera [música] como siempre. Quizás
llevarla a tomar helado, quizás pasar tarde juntos [música] antes de que Sofía, madrastra de Valeria, segunda
esposa de Andrés, quien se [música] había casado con ella hace apenas 14 meses después de que primera esposa y
madre biológica de [música] Valeria había muerto en accidente de esquí en Aspen hace dos años, llegara de su clase
de yoga y sesión de spa que [música] ocupaba cada jueves de 1 seo pm a 6 pm.
Tiempo [música] especial, padre e hija. Algo que Andrés había prometido
hacer más frecuentemente después de muerte [música] de Elena, pero que trabajo siempre encontraba forma de
interrumpir, [música] de posponer, de convertir en la próxima semana.
[música] Lo prometo. Entonces había manejado su Porsche 911
Turbo [música] S de 4,00000 de pesos desde oficina corporativa en Santa Fe
hacia bosques [música] de las Lomas, donde mansión familiar de 65 millones de
pesos [música] estaba ubicada. Había estacionado en garaje que tenía espacio
para ocho vehículos, pero que actualmente albergaba solo cinco. su
Porsche, su Mercedes Slass para reuniones formales, BMWX7 [música]
de Sofía, Tesla Model X, que Elena había comprado dos meses [música] antes de
morir y que Andrés no podía vender porque todavía olía levemente [música] a
perfume de ella y Audi Cookie 5 que chóer usaba para transportar a Valeria.
[música] había entrado a casa usando llave, desactivando sistema de alarma de
300,000 [música] pesos con código, esperando silencio porque Sofía no estaría [música] en casa
y Valeria no regresaba de escuela hasta 3:30 pm cuando chóer la recogía,
[música] significando que casa debería estar completamente vacía, excepto
quizás por Marta, ama de [música] llaves de 58 años, quien trabajaba para familia
durante 15 años, quien usualmente [música] estaba en ala de servicio durante
tardes, pero casa no estaba silenciosa. [música] Vía sonidos viniendo de segundo piso, de
dirección de habitación de Valeria. Sonidos que hicieron que Andrés se
congelara en entrada, que hicieron que [música] corazón comenzara a latir más rápido, porque eran eran sonidos de
alguien llorando, soyosos, ahogados, intentando ser silenciosos, pero no
teniendo éxito completo. [música] Llanto de niño, llanto de su hija.
Andrés subió [música] escaleras de mármol italiano. Escalón había costado
[música] 8000 pes, total de 160,000 solo en escaleras. [música] Pero Elena había
insistido porque queremos que casa sea perfecta. Tomando pasos de dos en dos,
[música] movimiento urgente que hizo que zapatos Oxford de Ferragamo, de 25,000
pesos golpearan fuerte contra [música] superficie dura, creando ecos que
resonaban a través de casa vacía. [música] llegó a segundo piso. Vasillo se
extendía en ambas direcciones. Izquierda llevaba a dormitorio principal, derecha
llevaba a ala de niños, donde habitación de Valeria estaba ubicada junto a cuarto
de juegos [música] y biblioteca pequeña que Elena había diseñado específicamente
para fomentar [música] amor de Valeria por lectura. Llanto venía de derecha. Andrés caminó por
pasillo, [música] llegó a puerta de habitación de Valeria, que estaba parcialmente cerrada, no completamente,
espacio de [música] 5 cm entre puerta y marco, y se detuvo. Porque escuchó voz,
no voz [música] de Valeria, voz de adulto, voz femenina, voz que reconoció
inmediatamente con [música] mezcla de confusión y comienzo de alarma. Sofía,
¿qué estaba haciendo Sofía en casa? Supuestamente tenía yoga a la 1 luego
[música] spa, luego probablemente almuerzo con amigas como siempre hacía los jueves.
Rutina que seguía religiosamente. [música] Rutina que daba a Sofía exactamente lo que necesitaba, según sus
propias palabras. [música] Tiempo para mí misma, lejos de responsabilidades de
Madrastra. ¿Y por [música] qué estaba en habitación de Valeria? ¿Y por qué Valeria estaba en casa cuando debería
estar en escuela? Andrés empujó [música] puerta abierta silenciosamente,
solo centímetros, [música] suficiente para ver dentro sin ser visto, y lo que
vio hizo que sangre en venas se convirtiera en hielo. Valeria [música]
estaba parada en centro de habitación, habitación que Elena había decorado con
amor, con paredes pintadas [música] en rosa suave, con cama con dosel blanco
que había costado 80,000 [música] pesos, con estanterías llenas de libros y muñecas y premios de escuela, con